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WarioWare: Move It

WarioWare: Move It

Cuando la serie WarioWare lleva literalmente miles de microjuegos, el equipo de Goro Abe y compañía vuelve con un puñado que aún no se habían inventado.

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Siempre he sido un fan del concepto WarioWare, desde sus entregas originales que disfrutaba pasando la portátil entre los amigos, hasta sus distintas interpretaciones del control por movimiento (si bien en Wii y Wii U decayó un poco) y, finalmente, de cómo se puede convertir en un party game para disfrutar en multijugador. A estas alturas ya lo conocéis la mayoría, pero básicamente un juego de WarioWare dedica su grueso jugable a una sucesión de microjuegos frenéticos, pruebas que hay que resolver rápidamente, en cuestión de segundos. Para conseguirlo, suelen hacer falta buenos reflejos, un pelín de habilidad y, sobre todo, entender rápidamente lo que te pide el microjuego y responder en consecuencia.

El nuevo WarioWare: Move It combina un poco de todo lo que he descrito en el primer párrafo y se lanza ahora en Nintendo Switch como una propuesta bastante complementaria a la del relativamente reciente y notable WarioWare: Get it Together, que salió hace apenas dos años para centrarse en los botones y en el multiplayer multipersonaje. Quiero incidir en que son dos juegos complementarios porque son bastante diferentes pese a basarse en lo mismo; el primero apostando por la precisión con stick y botones (y por tanto más apto para jugadores habituales de consola) y el que ahora nos ocupa optando por dar un giro de tuerca adicional al control por movimiento (y por tanto más apto para dados a este sistema o curiosos del mismo).

WarioWare: Move It

Leo que algunos compañeros de otros países de Gamereactor han tenido problemas con los controles de WarioWare: Move It. En mi caso, sin embargo, creo que este juego ofrece una de las mejores implementaciones de la tecnología de los Joy-Con en party games que recuerdo, llevando a un nuevo nivel lo que 1-2-Switch y algunos juegos de Wii probaron en su día, pero que nunca se llegó a ver realizado del todo.

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Evidentemente, tienes que poner de tu parte. No estamos en VR con un seguimiento constante de las manos pegadas a los brazos, sino que cada microjuego parte de una pose y esa postura se presta a cierto grado de interpretación. WW: Move It propone hasta 18 poses de partida, y su sola descripción, cual leyenda grabada en ruinas de piedra, ya es de las mejores coñas del juego.

"Ofrece de las mejores implementaciones de la tecnología de los Joy-Con en party games"

Para que os hagáis una idea, en el Gerifalte se ponen los brazos ligeramente en jarra y en la Balanza en forma de 'T', pero luego la cosa se empieza a poner creativa. Quiquiriquí es genial porque una mano hace de pico y otra de colita, y no penséis que siempre haréis de gallina. En Emoción hay que poner los puños a los lados de la mandíbula con cara de asombro, y en Sumo ve preparando las sentadillas.

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Además, hay otros que no son creativos por la postura (en Espadachin, Masaje, Tira y afloja, Palmas o manos arriba o Cocodrilo, ya podéis imaginar cómo se colocan las dos manos), sino porque de repente te piden que gires cada mano en un sentido (¡estrujar un trapo o usar un pimentero!), o que las muevas considerablemente respecto a su posición original. Porque, recuerda, la pose es de inicio, y puede pasarte que adquieras cierta rigidez por respetarla, cuando luego el microjuego te alienta para que te sueltes.

Cuando tienes las poses básicas, los diseñadores introducen el modificador ocasional de añadir pulsaciones de botones (nada de stick), y lo hacen con mucho acierto, porque interpretan la gran cantidad de botoncitos de cada mando según la postura de partida, creando situaciones a la vez graciosas e inmersivas. Y hablando de inmersión, admiro cómo aprovecha el juego los 360º que rodean al jugador y no se limita al campo entre el mismo y la pantalla. Para que me entendáis sin spoilers, en más de una ocasión tendréis que moveros o colocaros en otras direcciones, ya sea porque el microjuego de turno te pide una acción relativa al personaje en pantalla (lo de la gamba rebozada es un descubrimiento), o porque los elementos están a tu alrededor... o detrás de ti.

Pero es que luego de creativo pasamos a lo nunca visto, usando todos los sistemas del Joy-Con de maneras tan originales que su ingenio te pillará por sorpresa. La Mano títere te pide que desempolves el sensor de infrarrojos del Joy-Con derecho para jugar con la mano delante de la cámara, y tiene ocurrencias realmente buenas más allá del esperable piedra, papel, o tijera. Pero quizá los giros de tuerca que más me han gustado son, primero, la pose Al acecho, en la que hay que dejar los mandos quietos en el suelo (o en la mesa, si te duele la espalda como a mí) para luego girarlos o levantarlos. Segundo, no es una pose, sino cuando el juego te pide que dejes caer los mandos como mecánica de juego. Como lo oís. Por supuesto, te insiste a cada rato en que ajustes las correas, pero la idea de soltar los mandos en el momento adecuado y quizá luego recogerlos es tan de WarioWare que me ha dado en todo el gusto.

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El juego también recuerda cada dos por tres que es muy importante colocar bien la pose de partida, porque naturalmente esa es su referencia para empezar a registrar los gestos que realices durante el microjuego. Yo no he tenido muchos problemas, salvo cuando me he saltado esta premisa o he metido la pata. Hay cierta parrilla de filetes llamada Grillbot en la que me costaba servirlos al punto tras darles vuelta y vuelta, pero solo me pasó la primera vez. Asimismo, durante las primeras 10-20 veces que te salga un microjuego de usar la cámara IR es probable que pongas mal el mando, lo tapes o no lo coloques a tiempo, pero luego te acostumbras y lo desenfundas correctamente cual vaquero del salvaje oeste.

Durante la partida vas aprendiendo poses con esas desternillantes descripciones, así como una serie de posturas divinas para revivir cuando pierdas tus vidas o para descansar cuando lleves un rato. Por el camino, lógicamente, cada personaje del Warioverso te cuenta una historia que viven con los posilitos (los mandos) durante sus vacaciones tropicales en la Isla Solaz. Ese es el progreso de la historia principal, con un par de jefes bastante memorables y un doblaje al castellano ampliado (oirás hablar al Wario español más que nunca), y además se puede jugar a dobles.

Pero es que luego está el Modo Fiesta y el Juego del espejo, ambos con algo más de carácter de party game. La verdad es que el segundo es otra idea muy ocurrente, con un jugador con mandos Joy-Con imitando lo que hace otro sin mandos mirando la pantalla. Y en cuanto a la Fiesta, lo que han pensado es que, sacando un puñado de microjuegos del saco de más de 200, la mayoría se pueden jugar con un solo mando poniendo un poco de imaginación, así pueden participar fácilmente hasta 4 personas. Quita algo de gracia e inmersión, pero añade más posibilidades con distintas variaciones de tablero y enfrentamientos y también pide perder el sentido del ridículo un poco más. Ahora bien, lo que más me ha gustado de jugar en compañía es el templo de la Sincronización perfecta, en el modo Historia, donde una serie de microjuegos muestran una adaptación cooperativa en la que dos usuarios deben compenetrarse, quizá con poses distintas. ¡Genial!

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Todo lo demás, a falta de algunas actividades adicionales que habrían redondeado el producto, es el humor de WarioWare. Sus gráficos deliberadamente low-res y low-poly, los mejores homenajes a la historia de Nintendo, su colección habitual de culos, culturistas y dedos en la nariz, o el hecho de que la comida favorita del genio diseñador Goro Abe sea el sushi hand roll.

Tras echarle unos cuantos días solo y multijugador he de reconocer que WarioWare: Move It no es la entrega más completa de la serie, pero me ha encantado cómo aprovecha la tecnología de los mandos Joy-Con tantos años después, cerrando el ciclo que empezó 1-2-Switch de lanzamiento de la consola. Muchas de sus ideas y diseños son tan brillantes que se trata de uno de los party games más originales que he jugado, y eso, junto a todas las variantes multijugador también muy curradas, para mí compensa en gran medida que le falten minijuegos más largos y elaborados. Estas navidades podré sacar otra vez los Mario Party, Jackbox Party, Switch Sports, Just Dance y demás, pero sé que cuando ponga WarioWare: Move It marcaré la diferencia y tendré el cachondeo garantizado.

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08 Gamereactor España
8 / 10
+
Demuestra que aún se pueden hacer party games muy originales. Algunas ideas brillantes. Gran uso de la tecnología de los Joy-Con. Buen empeño multijugador. El humor WarioWare sigue funcionando. Más voces en español.
-
Se queda un poco corto comparado con entregas anteriores. Habrá gente que se frustre con el control por movimiento. Faltan minijuegos más largos.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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