Reseña de Carolina Caroline
Samara Weaving y Kyle Gallner protagonizan este atractivo thriller policíaco con un toque al estilo de Bonnie y Clyde.
Hay algo tan injustamente tentador en vivir una vida huyendo. Esa mentalidad de forajido, la promesa de la carretera sin límites y perseguir el horizonte sin el peso de las tensiones y los retos de la vida cotidiana. No es que muchos de nosotros tuviéramos el valor para llevar ese estilo de vida en la realidad, pero hay un toque de emoción que se puede sacar de ello, un placer culpable, por así decirlo, y es precisamente esta esencia la que el director Adam Rehmeier busca aprovechar en Carolina Caroline.
Se trata de una historia al más puro estilo 'Bonnie y Clyde', que sigue a una mujer tejana que se une a un hombre de labia fácil que está huyendo, y que acaba viéndose cada vez más arrastrada por sus andanzas criminales y poco convencionales mientras dejan un rastro de gloria por todo Estados Unidos. Es un viaje sexy y trepidante, construido sobre la base de la relación un tanto retorcida de la pareja, una narrativa capaz de abordar los atracos y el crimen astuto sin dejar de lado los lazos emocionales humanos más sinceros, todo ello mientras ambos lidian con sus infancias difíciles y se van acercando cada vez más a medida que van de estado en estado sin preocuparse por las consecuencias de sus actos.
En los papeles principales encontramos a Samara Weaving como la protagonista Caroline junto al Oliver de Kyle Gallner, y los dos forman un dúo sólido y convincente. Su conexión y las personalidades de cada personaje que dan vida son la columna vertebral de esta historia, ya que el resto de personajes secundarios solo tienen apariciones breves y secundarias en comparación con el tiempo en pantalla que comparten Caroline y Oliver, la mayoría de las veces juntos. Aunque este dúo protagonista hace muy bien su trabajo, no puedes evitar preguntarte si contar con una figura antagónica central como personaje secundario clave habría añadido una capa extra de profundidad de la que carece esta película, una figura al estilo de Frank Hamer (si nos ceñimos a la temática de Bonnie y Clyde), por así decirlo, todo ello para dar una mayor sensación de que la ley les pisa los talones a lo largo de toda la historia, en lugar de que esto solo cobre forma realmente en el tercer acto.
Se podría decir que Carolina Caroline se divide en dos historias. La primera mitad es una historia de amor en la que ves cómo Caroline y Oliver se conocen, se enamoran perdidamente el uno del otro y se alimentan mutuamente de sus peores rasgos hasta caer en una espiral hacia esta vida de crimen de la que no hay escapatoria. La segunda mitad de la peli es entonces un thriller policíaco a toda velocidad en el que la ilusión se desmorona y la pareja finalmente se enfrenta a las consecuencias de sus decisiones, tanto por la ley que se les echa encima y les persigue, como en el enfrentamiento de Caroline con su madre, de la que está distanciada y a la que interpreta Kyra Sedgwick, un acontecimiento que deja una huella enorme en la protagonista y que, de hecho, hace que pierda la determinación. Mientras que la primera mitad de la película es envidiable y elegante, la segunda es emotiva, desgarradora y mantiene la tensión en todo momento, lo que la convierte en un viaje memorable y entretenido.
Pero, como ya he dicho antes, el reparto de Carolina Caroline es quizás su punto más débil, ya que, aunque Weaving y Gallner brillan en sus papeles, hay poco que destacar más allá de estos dos personajes. Claro que Sedgwick tiene su papel, pero, al igual que los demás personajes de la historia en general, se trata de un papel breve y fugaz que, al final, se pierde un poco entre el resto, creando un mundo más amplio del que casi te olvidas que existe más allá de la pareja protagonista.
Pero aunque tengo algunas quejas sobre Carolina Caroline, lo que tenemos aquí es una película que no te hace perder el tiempo y que ofrece una historia central interesante, realzada por unos protagonistas convincentes. Es una buena película, una exploración fresca del género de thriller policíaco y también un retrato bastante atractivo de la cultura americana; al final, disfrutarás viéndola.





