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Análisis de Prey

Arkane ha creado una aventura que está, literalmente, más allá de lo humano.

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Después de convencernos con Dishonored II a finales del año pasado, Arkane vuelve con otra de las serie de ciencia ficción que tiene en su haber, Prey. Aunque lo ha hecho un equipo distinto, este en Estados Unidos, el listón está muy alto, por lo que el viaje que propone a bordo de la estación espacial Talos I debe ser convincente. Sabemos que hay terror y que hay un personaje muy poderoso que va a enfrentarse a enemigos muy capaces. El reto está servido.

El estilo visual de la casa es lo primero que te convence porque Prey tiene una pinta fantástica. La Talos I se convierte rápidamente en un escenario impecable en el que jugar, que atrapa por su diseño y por su falta de coherencia por momentos, capaz de frustrarte en ocasiones. El detalle, el mimo y el sentido común que han puesto en su creación rebosa de sus estancias. Se nota que estamos ante quienes crearon Dunwall, por mucho que haya tantas diferencias en la temática.

Lo que más llama la atención de Prey, sin contar su ambientación, es la dificultad. En Dishonored y su secuela, Corvo y Emily (tú), eran cazadores que iban a la vanguardia, pero aquí casi siempre eres la presa de las criaturas que han invadido la estación espacial. Algunos tipos de los alienígenas que nos encontramos son poderosísimos cuando te los cruzas por primera vez, así que toca pensar y mucho cómo poder seguir adelante. A su favor hay que decir que es un reto planteado inteligentemente, aunque hay picos de dificultad que se les han ido de las manos. Son los peores momentos de la partida porque hay que repetir demasiadas veces algo y alarga la partida de forma artificial.

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Los typhoon forman un ejército enemigo diverso y rico, con habilidades como la multiplicación, la transformación o el uso de poderes elementales y físicos. Para Morgan Yu (que puede ser hombre o mujer sin influir en la partida) son los malos, pero también habrá que saber quién les apresó en la nave y por qué. El juego te da varias formas de superar estos encuentros porque herramientas y objetos no van a faltar. Además, las mismas técnicas no funcionan en situaciones parecidas, por lo que toca volver a improvisar sobre la marcha.

Morgan tiene un gran potencial que va desarrollando con modificaciones neuronales, sin olvidarnos de todo un sistema de personalización de equipo. Hay que escoger una vía de especialización, aunque el sistema de progresión es muy lento y hace que lograr una habilidad sea un camino duro, en ocasiones misterioso. En Arkane deben estar satisfechos con la profundidad, pero nosotros nos quedamos con la sensación de que dar poderes a un ritmo más rápido hubiera hecho la partida más amena. Diríamos que es a propósito, para forzar una segunda vuelta por otra vía.

Más allá de las habilidades y capacidades que podemos darle al personaje, que van desde el escaneo de enemigos a la transformación en objetos, hay un factor moral muy interesante: debemos decidir si mantenemos a morgan como un humano puro o si incluimos un poco de ADN alienígena en su cuerpo. Hay que atenerse a las consecuencias, también por cómo va cambiando el juego y la respuesta del entorno en función de esa decisión.

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El sistema de combate es duro y complejo, con un control que tampoco responde con la fineza que se podría esperar de un juego de gran nivel. No hay demasiada munición, pero eso es algo bueno en sí mismo porque obliga a buscar otras alternativas y a valorar los pros y los contras de cada enfrentamiento. Basta con decir que el arma más importante del juego, el cañón GLOO, no hace daño físico, tan solo inmoviliza. Claro, que tiene muchas más utilidades en ese estilo de juego creativo y personalizado del que os venimos hablando todo el tiempo.

Aunque las elecciones son la razón de ser de Prey, va a ser juzgado de una forma bastante parecida a la de Bioshock. El estilo art decó de la Talos I lo lleva a un campo parecido al del shooter distópico de Irrational. Es cierto que tienen algún parentesco, pero no hay tantas similitudes. Por ejemplo, las decisiones morales de las que tanto esperábamos al final no tienen tanto peso en la partida, y además está más centrado en el terror y en los puzles que un Bioshock que mira más a la acción.

Quizá lo más decepcionante de este trabajo es la inteligencia de los enemigos. No son tan fáciles de manipular como en los títulos con los que los hemos estado comparando, y más allá de algunas torretas de la nave, no hay un apoyo del que servirse. Tampoco ayuda que las transformaciones son bastante estúpidas en algunas ocasiones: por ejemplo, hay veces que basta con esconderse debajo de una mesa para evitar una patrulla. Lo positivo es que la infiltración es un poco más fácil que el resto y sirve para evitar esos complejos combates.

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El otro problema es la forma en la que han dividido los segmentos de acción. Recordad lo que os contábamos de los picos de dificultad y ahora añadir que hay varias sucesiones de enemigos seguidas, sin puntos de recarga o de descanso. Tener que enfrentarte a un nuevo ensayo y error con menos recursos es un suicidio, por lo que al final hemos tenido que recurrir a guardar partida tras cada mínimo avance. Y así no puede ser, es una forma estúpida de cortar el ritmo de la partida que además te deja la sensación de que no te lo has pasado de forma correcta.

Que estas quejas no hagan que parezca que no nos ha gustado, sencillamente hay que contarlas para que el jugador sepa a lo que se va a enfrentar. Porque hay muchas cosas que sí nos han gustado. Como el sistema de gravedad cero con combate, el gran repertorio de opciones de superación de situaciones, el diseño de enemigos, la optimización (a excepción de los tiempos de carga), la cantidad decente de contenido secundario... Y no podemos cerrar sin acordarnos del trabajo de sonido, porque tanto los efectos como el doblaje de voz al inglés y la banda sonora son de primer nivel.

Por muchos motivos, Prey es todo un éxito que por su complejidad lleva al jugador a situaciones que no vive regularmente. Tan solo nos lamentamos por algunas decisiones de diseño desafortunadas que lo alejan de estar entre los más grandes. La mayor parte de nuestra aventura dentro de la Talos I ha sido placentera y hay momentos en los que hace clic y te transmite una sensación fantástica. Pero, de vez en cuando, mosqueo. Un apartado artístico brillante y solventado con gran técnica por parte de Arkane Studios lo deja bien rematado. Prey es una opción muy sugerente, tan solo debes plantearte si te atreves.

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PreyPrey
08 Gamereactor España
8 / 10
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Su mundo es bonito y elegante, un sistema de progresión profundo, el combate es todo un reto y los enemigos son fantásticos.
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Contiene picos de dificultad injustificados, el personaje avanza demasiado despacio, la IA hace que haya personajes idiotas.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: Mike Holmes

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