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Pacific Drive

Pacific Drive

Escapa en coche de una gigantesca y peligrosa cúpula. Un concepto original, pero ¿podrá Ironwood Studios hacer realidad su potencial?

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Si hubiera que juzgar un juego únicamente por el humor que puede generar su premisa, mecánica, estructura y presentación, Pacific Drive no solo estaría entre los mejores del año, sino que se uniría a un montón de otras joyas indie como prueba de la inmensa capacidad creativa de estudios relativamente pequeños. Explorar la llamada Zona de Exclusión Olímpica en tu fiel ranchera es una experiencia sutil en la que nunca puedes contar con nada y en la que la naturaleza táctil del control de cada variable te coge realmente por sorpresa.

Pero, por desgracia, la atmósfera no lo es todo, o si lo es, también se consigue y se mantiene de otras formas, y aquí es donde la falta de pulido técnico de Pacific Drive y la mecánica de supervivencia demasiado irregular empieza levantar asperezas.

Pacific Drive
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Empecemos por el principio. Pacific Drive tiene lugar en nuestro mundo, pero con una diferencia fundamental: hace unos años, una especie de anomalía comenzó a surgir en algún lugar de la región noroeste del Pacífico de Norteamérica (más o menos en Oregón, el estado de Washington y partes de la Columbia Británica). Se trata de un acontecimiento geográfico, biológico y absolutamente incomprensible que introduce fenómenos en un radio de más de 100 kilómetros y que, al más puro estilo Aniquilación (en serio, tenéis que ver esa película), hace que los animales, las plantas, el suelo que pisamos y el aire que respiramos sean raros, impredecibles y cambiantes. El hombre decide estudiar la zona, pero al final los resultados son demasiado desiguales, demasiado extraños, y en su lugar se decide encapsular el fenómeno con una cúpula de varios cientos de metros de altura, dejando a unos cuantos detrás de las paredes.

Aquí es donde te ves absorbido sin motivo, y los pocos supervivientes que hay dentro de la zona deciden ayudarte a escapar. Para ello, debes hacerte cargo de una vieja ranchera, un auténtico coche familiar americano de los años 70, y convertirla en una herramienta que te ayude a cartografiar los fenómenos de la zona y, finalmente, a escapar de allí.

Pacific Drive

Dedico más tiempo de lo habitual a presentar el escenario, pero quizá sea para que te des cuenta de lo bien que funciona todo este tinglado y de la eficacia y la fluidez con que el juego consigue ambientarlo. En términos más prácticos, el juego es una ligera mezcla de distintos elementos que ya hemos visto antes. El juego se desarrolla en primera persona, y desde una base, que también resulta ser tu taller, emprendes expediciones en zonas abiertas relativamente grandes dentro de... bueno, la zona. Aquí recoges recursos, evitas fenómenos hostiles y escapas de vuelta al taller para hacer las reparaciones necesarias, mejorar el coche y, en última instancia, ampliar el taller con nuevas herramientas que te permitan adentrarte más en la zona, donde sólo acechan peligros peores.

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Así que sí, un poco de roguelite, un poco de supervivencia, un poco de crafteo... todo está aquí, y tienes el placer de mantener una visión general de tus recursos, ahorrando para mejoras cruciales, mientras a veces te tiran debajo del autobús los diversos fenómenos malévolos del juego y tienes que volver al taller con el coche destrozado, pobre en recursos cruciales incluso para las reparaciones más básicas.

Sin embargo, el juego consigue estructurar tu experiencia con objetivos obvios, de modo que aunque puedes explorar libremente partes seleccionadas de la zona y recoger recursos de una sola vez, hay subobjetivos específicos que alcanzar, como llegar a cierta parte de la zona o interactuar con un objeto. Todo está muy bien organizado y, aunque el juego carece de una estructura narrativa más organizada y, por tanto, de momentos más emotivos, consigue, al igual que Firewatch, sacar el máximo partido de la ausencia de personajes. Sin embargo, privar al jugador de su propia voz es un verdadero error.

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Pero lo mejor es lo 'táctil' que es todo. Todo en Pacific Drive requiere una intervención. Poner el coche en D o P, encender los limpiaparabrisas cuando llueve o las luces cuando está oscuro, quitar una rueda rota y poner una nueva... todo requiere que estés ahí, presente, y contribuye a un bucle caracterizado por tareas rudimentarias pero satisfactorias.

¿Cuál es el problema? ¿Una atmósfera sólida, una buena premisa, bonitas estructuras de supervivencia? Como ocurre con tantos proyectos, son los pequeños detalles. En primer lugar, el juego está en malas condiciones técnicas, por no decir otra cosa, en PS5, donde la tasa de imágenes por segundo suele ser de 30 fps, pero también se caracteriza por caídas a 20 fps, lo cual es francamente inaceptable. Además, es genial participar tan táctilmente en las reparaciones, pero toda la convención, el conjunto de reglas detrás de qué botones hacen qué, es tan confuso que me llevó días familiarizarme con toda la configuración. Y al final, todo está un poco desequilibrado. Se necesitan demasiados recursos para hacer mejoras generales, las noches son demasiado largas y te privan de una visibilidad bastante básica y, por tanto, de una visión general de lo que está pasando, y ciertos fenómenos parecen más bien ataques injustos al jugador que retos sólidos que se puedan superar o evitar.

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En otras palabras, Pacific Drive estaba probablemente a una o dos revisiones de control de calidad de estar listo para el primetime, lo que es una pena cuando el desarrollador está supuestamente presionando para sacar el juego en quizás el mes más ocupado del año, especialmente en PS5. No sé muy bien por qué, pero parece especialmente inapropiado cuando los principales problemas del juego están relacionados con la puesta a punto, el equilibrio y el refinamiento técnico, todo lo cual podría conseguirse con tan solo unos meses más de tiempo de desarrollo.

Sin embargo, también significa que, aunque hoy le dé un 7, Pacific Drive podría llegar a ser algún día algo especial, una de esas maravillosas maravillas indie que realmente ponen al estudio en el mapa. No lo perdáis de vista, porque esta idea es sencillamente genial.

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07 Gamereactor España
7 / 10
+
Fantástica atmósfera. Mecánica táctil encantadora. Buenas decisiones de diseño artístico.
-
Pésimo rendimiento técnico en PS5. Algunos problemas estructurales desiguales. Algunos picos de dificultad pronunciados aquí y allá.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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