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Medal of Honor: Warfighter

Medal of Honor: Warfighter

Llegó ese momento del año en el que comienza a llover... shooters militares. El primero es Medal of Honor: Warfighter. ¿Consigue calarnos?

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La jerga militar sale a voces por la radio. Junto a mi tropa de guerreros barbudos, acabo de llegar a las islas Filipinas con el objetivo de rescatar a un rehén. La enorme ciudad está inundada y el agua cae desde los edificios: la vegetación es el camino cuando las carreteras se han convertido en ríos. Solo pensar que todo esto era una metrópolis moderna hasta hace nada te deja helado.

Como nos superan claramente en número, debemos enfocar la aproximación con ingenio. Bajas silenciosas por la espalda y disparos de francotirador son la prioridad, y durante un tiempo no nos detectaron, pero de repente comienza el infierno de la batalla abierta. Los gráficos son asombrosos, la acción te da un subidón, los efectos sonoros son de los mejores que hemos oído jamás y de alguna todo transmite una sensación de realismo pese al gran espectáculo en pantalla. Así las cosas, solo me molesta una cosa: no me lo estoy pasando bien.

Medal of Honor: Warfighter

Ya sospechaba del juego, incluso antes de que llegara a la redacción, pues lo hizo precisamente el mismo día que salía a la venta en América. Eso suele ser una señal de que la compañía productora no quiere análisis de sólo un día sobre un juego que saben que no es demasiado bueno. Y cuando al final recibimos el disco, resultó que necesitaba un gigantesco parche antes de ponernos en marcha.

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Por todo esto seguían sonando las advertencias. Algo tiene que haber salido horriblemente mal en Danger Close; haciendo cálculos, a lo mejor simplemente necesitaban más tiempo y EA decidió apretar para lanzar su juego antes que Call of Duty: Black Ops 2 y Halo 4.

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No hay nada en Medal of Honor: Warfighter que contradiga estas teorías mías, pues fui capaz de morir en unos segundos en una misión de entrenamiento. Lo que pasó es que afronté una tarea de forma distinta a la que pretendían, y el precio por esto fue la muerte instantánea. Aprendí rápido la misión: Warfighter no es un juego que recompense el planteamiento creativo, sino que espera que te pongas en fila y sigas el rastro de miguitas de pan.

Hoy en día es algo surrealista. Aunque maldiga este enfoque anticuado, lo peor es que podría estar delante de los mejores gráficos que haya visto en Xbox 360, con la excepción quizás del recién lanzado Forza Horizon. Medal of Honor: Warfighter es en ocasiones absolutamente abrumador visualmente, por lo que es fácil decir que Danger Close ha hecho un gran trabajo con el Frostbite 2. El puerto de las misiones de entrenamiento directamente cobra vida con la iluminación dinámica, mientras todo se cae en pedazos, explota y queda hecho añicos.

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El juego espera que corras constantemente a través de pasillos de un metro de ancho, limitados por los escombros caídos, hasta que llegues a un helicóptero y un lanzacohetes que casualmente alguien dejó ahí para que lo vueles por los aires. Danger Close parece haber olvidado todas las cosas que hicieron que el último Medal of Honor fuera una experiencia placentera, y en lugar de seguir por el buen camino se ha limitado a copiar Call of Duty: Modern Warfare 3.

Y resulta que a Modern Warfare 3 también le cayeron críticas por su enfoque anticuado y nada moderno cuando llegó al mercado, así que las cosas no mejoran precisamente un año después cuando estás intentando hacer lo mismo, pero sin conseguir que te salga con el mismo efecto.

Medal of Honor: Warfighter sufre un claro caso de crisis de identidad. ¿Es un juego de acción hiper-realista con atención al detalle o un viaje en montaña rusa lleno de excesos superficiales militares? Cuando visité las oficinas de Danger Close esta primavera percibí la pasión y la chispa creativa que brillaba en Greg Goodrich cuando quería hacer algo nuevo y diferente en el género.

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Quería explorar asuntos como la presión que pone la vida familiar en un trabajo cuando te juegas la vida. Quería demostrar cómo estos soldados de élite se ponen a prueba para mantener la seguridad mundial, y de hecho para buscar la autenticidad se implicaron varios ex-soldados en el desarrollo del proyecto.

Este tipo de ambiciones se pueden destacar en el juego final. El personaje protagonista tiene que lidiar con una relación fracasada y está obligado a decidir entre pasar tiempo con su hija o echar una mano en la guerra antiterrorista. Una idea fresca que sin duda destaca.

Varias de las misiones están basadas en sucesos del mundo real, algo que también añade un aire de autenticidad, mientras que la atención a cada pequeño componente de las armas y el hecho de que la pantalla se tinte de verde según recibes daño (simulando heridas en la vesícula biliar) son detalles que impresionan. Pero cuando el juego vuelve a decirme que corra siempre hacia delante y dispare sin parar, evitando que plantee ningún tipo de perspectiva táctica, toda esa autenticidad se vacía.

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Para empeorar las cosas, luego está la lista de clichés. Hay un nivel en el que manejas una ametralladora montada en la parte trasera de un vehículo durante una persecución salvaje, hay un nivel en el que no se ve ni de cantar y debes asesinar sigilosamente usando las gafas de misión nocturna, hay un nivel en el que disparas a la gente desde el aire, hay un nivel de persecución en coche, hay un nivel en el que atropellas a alguien y hay un nivel en el que haces de francotirador y ofreces cobertura para tus colegas soldados. Aquí hay una completa falta de originalidad.

Medal of Honor: Warfighter rara vez supera la mediocridad. Únicamente hacia el final, en unas pocas misiones, parece que la historia y la jugabilidad cooperen para ofrecer algo refrescante y medianamente novedoso. No es suficiente para un juego de este calibre, y si sumas que el juego siempre parece a medio hacer, probablemente comiences a entender la valoración que hacemos de él.

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Durante mis dos vueltas a la campaña (Xbox 360 y PC) ha pasado en varias ocasiones que mis compañeros de escuadrón me han empujado hasta la línea de fuego, pues sus correteos bajo guión pasan por encima de lo que haga falta. Y si mueres, tendrás que aguantarte y re-jugar largas secciones de los niveles, porque los checkpoints están fatal distribuidos y conllevan buenos tiempos de carga.

En ocasiones surgen paredes invisibles para garantizar que no intento maniobrar alrededor del enemigo o afrontar un problema desde un ángulo distinto. Se supone que atacarás desde esa dirección. Y el enemigo solo tiene ojos para ti. Tres de mis compañeros de escuadrón pueden estar delante de las narices de un enemigo solitario, pero aun así seguirá disparando hacia mi localización, desde hacer puñetas donde ni siquiera puede verme. Por suerte para él, mi camarada soldado tier 1 de altísimo nivel tiene la misma puntería que un soldado imperial, así que no tiene de qué preocuparse.

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Este tipo de cosas no dejan de molestar y destruyen la ilusión realista completamente. El enemigo puede acertarme con una automática a una mano en la completa oscuridad desde casi 200 metros por un agujerito. Ni siquiera deberían poder verme. Y con esto llegamos a otro problema más, porque las 'hit boxes' (zonas de detección de impacto de disparo) son terribles. Mejor olvídate de atinar justo donde quieres, pues en ocasiones directamente te obligan a abandonar cualquier intento de cargarte a un enemigo con el rifle de francotirador.

Queda claro que Medal of Honor: Warfighter no es un juego que esté bien acabado, y es algo que duele porque el potencial estaba ahí. Por ejemplo, coge algo tan sencillo como el ahora obligatorio sistema de irrupción, que estrena nuevas opciones. Puedes escoger cómo atravesar una puerta cerrada, antes de enfrentarte al enemigo a cámara lenta. Al principio puedes tirarla abajo de una patada, pero pronto contarás con un hacha, una barra, una escopeta...

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Pero no importa lo más mínimo, porque al final la opción por defecto es la más rápida y efectiva. ¿Por qué preocuparme entonces de escoger el método? Parece que Danger Close tenía planes para más cosas que luego no llevó a cabo; presenciamos más escenas de irrupción en las primeras horas que en toda la serie Call of Duty.

La campaña en solitario no llega al aprobado por los pelos. Dura seis horas de aburrimiento sin pulir y anticuado, algo que no da la talla cuando el primer Halo con el Jefe Maestro de protagonista en cinco años o a la esperadísima historia en el tiempo de Call of Duty: Black Ops 2 están a la vuelta de la esquina.

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Con este panorama, haría falta un extraordinario componente multijugador para rescatar la valoración del juego. Y vale, el multijugador es mejor que el juego en solitario, pero no lo suficientemente bueno como para ese rescate. Uno de los problemas son los increíblemente abarrotados menús y sistemas de mejora. Todo lleva demasiado tiempo, es nada intuitivo y se te quitan las ganas de seguir.

Medal of Honor: Warfighter en acción multijugador no es particularmente bueno. No hay nada que pudiera convencer a un jugador para elegirlo antes que Battlefield 3 o cualquier Call of Duty, nada que me mantuviera enganchado y me empujara a escalar los rankings. Y por esto, ya poco importa que las opciones para la personalización de armas sean las mejores de su clase, porque lo que tiene que ser también divertido es disparar con ellas.

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El juego las pasa canutas con un buen código de red, mapas apretujados y armas poco equilibradas. Lo único que consigue llamar la atención es el nuevo modo cooperativo Fire Team. Aquí debes trabajar en equipo como nunca para salvar el pellejo, pues cada uno depende totalmente de sus compañeros para puntuar y reaparecer. El equipo nunca es mejor que su enlace más flojo, así que debes garantizar que el jugador más débil reciba todo el apoyo necesario.

Pero ni siquiera Fire Team divierte durante largos períodos de tiempo, y según pasan las partidas el multijugador es insuficiente para arreglar este lío. Medal of Honor: Warfighter en conjunto puede aprobar por los pelos porque nunca llega a desplomarse del todo, pero en realidad tampoco llega nunca a emocionar. Mediocre y anodino. Quizás las extrañas controversias que surgieron entre Danger Close y los fabricantes de armas indicaban un reclamo desesperado de atención, porque el juego en sí no es capaz de captarla.

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05 Gamereactor España
5 / 10
+
Sonidos impactantes, historia original, el multijugador Fire Team es divertido.
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Parece que no lo han terminado, los mapas multijugador son pobres, IA desastrosa, combate repetitivo.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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ANÁLISIS. Autor: Jonas Mäki

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