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White Men Can't Jump

Los blancos no la saben meter (Disney+)

Y aquí viene otro remake completamente inútil que nadie había pedido...

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¡Vamos a petarlo! ¡Vamos a petarlo!"

"El truco está en la muñeca."

"Oye, nena, no es que quiera presumir, pero... ¡soy lo más!"

Aquella palabrería en la cancha de baloncesto de Venice Beach a principios de los coloridos años 90 en mitad de la comedia más icónica de Ron Shelton está grabada a fuego en mi memoria. Acababa de cumplir 14 años cuando Los blancos no la saben meter acababa de salir en cines y mi vida consistía básicamente en dos cosas: videojuegos y baloncesto. Entrenaba tres veces a la semana con dos equipos diferentes y jugaba partidos los domingos, así que, por supuesto, esta película se convirtió inmediatamente en una de mis favoritas. El contraste entre el extrovertido showman Sidney Deane (Wesley Snipes) y el más modesto, pero incluso mejor jugador Billy Hoyle (Woody Harrelson) no podía ser más acertado, con un guion preciso, divertido, acertado, fascinante y lleno de personalidad.

Cuando me enteré de que iban a hacer una nueva versión de la película, me mostré instintivamente escéptico. Cuando descubrí que iban a contar con un rapero que nunca antes había actuado y un actor novato cuya principal experiencia es en Teen Wolf, empezó a surgir cierto escepticismo, por llamarlo de alguna manera. Ahora que ya se ha estrenado y he podido verla a través de Disney+, reconozco que es algo que no debería haber hecho. Porque, al igual que otras muchas nuevas versiones, es una larga, mugrosa y sucia ofensa a una original que, ni mucho menos, necesitaba volverse a hacer.

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La trama es prácticamente la misma, aunque con muchos cambios que no tienen ningún sentido. Sinqua Walls interpreta a Kamal, una antigua promesa universitaria que se dedicaba a picaflor profesional, mientras que Jack Harlow, estrella del hip hop, hace de hombre blanco que no sabe hacer mates (Jeremy). Se hacen amigos para intentar salir del aprieto económico en el que se encuentran y, a lo largo del camino, se encuentran con peleas, algunos tiros largos y unos diálogos asquerosamente malos.

En primer lugar, esta nueva e ilógica versión es todo lo aburrida y tiene todo el poco sentido que puede tener una película donde ni el director ni el guionista se han puesto de acuerdo ni en el tono ni en el ritmo. Jeremy no se parece en nada al Billy Hoyle original y Kamal se parece aún menos a Sidney. Los personajes secundarios ni siquiera se acercan a los de la original, lo que hace que la película pudiera haberse llamado de cualquier otra manera. Encesta por tus sueños. Baloncesto callejero. Salvo Los blancos no la saben meter, cualquier cosa habría sido mucho mejor.

Walls hace de Kamal de manera rígida y sin ninguna gracia, convirtiéndolo en un personaje olvidable. Harlow sí que resulta algo más llamativo, pero habla tanto y dice tan poco en tantas escenas que hace que el espectador pierda la concentración. La historia secundaria sobre prestamistas, el sueño de Gloria de ganar el Jeopardy, la apuesta contra los guardias de seguridad... todo eso se ha eliminado y se ha sustituido por tonterías sobre Tiktok, Instagram y otras chorradas que lo único que hacen es tocar las narices.

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Por supuesto, que la parte de baloncesto sea malísima tampoco ayuda. En la película original, el director, Ron Shelton, confiaba plenamente en la habilidad de Woody como base (era un gran jugador universitario antes de pasasrse al mundo del cine), mientras que en la nueva versión parecen tonterías ensayadas con ningún cambio. Algo parecido ocurre con Sinqua Walls, quien tenía un pasado como jugador universitario (jugó de base durante tres años), aunque aquí no se nota, puesto que el baloncesto nunca tiene lugar en realidad. Lo único que ocurre es que Kamal controla el balón, Jeremy le bloquea (y viceversa) y prueba a encestar. Una y otra y otra vez. Que sí, que Harlow juega con el balón entre sus piernas unas cuantas veces, pero ese baloncesto callejero, divertido y limpio que podía verse en la original no aparece aquí, algo que resulta extraño cuando menos.

Si nunca antes habías visto Los blancos no la saben meter (1992), aún puede que tenga algún sentido ver esta película, pero teniendo en cuenta que la mayoría parece una chorrada absurda, superficial e irrelevante, no resulta muy difícil considerar no verla.

03 Gamereactor España
3 / 10
overall score
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