Impresiones con Splatoon Raiders: El tesoro está en el ancla, no en el brillo
¿Ha encontrado Nintendo su propia versión desenfadada de Gears of War? Raiders parece esconder mucho, mucho más de lo que enseña a simple vista...
Cuando un grupo de periodistas nos reunimos el otro día para jugar por primera vez a Splatoon Raiders en Nintendo Switch 2, había cierta confusión y expectativas de todo tipo. ¿De qué va esto realmente? ¿Podrá el modo para un jugador (o el multijugador cooperativo) mantener el frenesí característico de la experiencia competitiva de la serie principal? Y, ¿es la mecánica principal de la franquicia lo suficientemente sólida como para sostener un tipo de partida diferente?
Bueno, aún no tengo respuestas completas a todas estas preguntas. Ya llegarán con la reseña completa, cuando hayamos explorado todo el mapa de las islas Espiralita y hayamos jugado en modo cooperativo, algo que no nos permitieron en este primer vistazo. Pero sí que tengo una idea mucho más clara, y hasta ahora lo que me ha parecido Splatoon Raiders es... bastante adictivo.
Y accesible, además. Presentado como "perfecto para nuevos jugadores", está bien toparse con un Splatoon en el que puedes tomártelo con calma al principio, aunque luego esconda sus movimientos de twitch shooter y, conforme descubrimos durante nuestra sesión de prueba, una profundidad sorprendente. Al fin y al cabo, ha pasado más de una década y tres entregas principales en las que el PvP se ha vuelto más técnico, más hardcore, por así decirlo. Y aquí el tutorial de 35 minutos ayuda mucho.
La premisa de Splatoon Raiders se basa en el modo cooperativo Salmon Run de Splatoon 3, pero de forma considerablemente ampliada. Eres "el mecanista", un inkling altamente personalizable que se une a la banda del Clan Surimi, que también vuelve del tercer juego (la octoling Megan, la inkling Angie y el manta raya Rayan), pero en lugar de tocar música, como el título indica literalmente, aquí todo gira en torno a las incursiones (raids).
Una vez que llegues al archipiélago recién emergido del fondo del mar y establezcas tu cuartel general repleto de actividades en la base flotante, donde mejorarás tus armas y te equiparás con lo último en material, solo tienes que seleccionar tu próximo destino en una de las islas y lanzarte a la caza del tesoro.
La experiencia en los niveles combina una interesante mezcla de sistemas y géneros. En primer lugar, están las mecánicas de Splatoon de toda la vida: usas los precisos controles de movimiento para cubrir el entorno con tinta disparando a tu alrededor. Evitas el agua y también cambias el color de la tinta del enemigo al tuyo para poder nadar rápidamente como un calamar. Luego hemos visto algunos elementos de plataformas añadidos (como una planta que te hace flotar más tiempo), pero más allá de surfear con una tabla, aún no podemos decir si el plataformeo evolucionará mucho. Por ahora no es nada que no hayas visto en los juegos anteriores: filtrarte por rejillas, saltar entre cajas y cosas por el estilo.
Las incursiones también tienen una marcada vertiente de exploración. Al principio, queda bastante claro dónde encontrar los cofres del tesoro, ya que tu compañero mecánico, el Explorabot, los marca con balizas fáciles de ver a distancia. Pero al poco tiempo, tendrás que buscar más, pensar más o abordar los distintos puntos de perforación en orden.
Entre la exploración de plataformas y la perforación queda, por supuesto, combate. Las incursiones de las primeras misiones eran bastante estándar, con oleadas de salmónidos que se nos echaban encima cual zombis para que pusiéramos todo a prueba: desplazamiento rápido sobre tinta, disparos precisos y, sobre todo, las armas y artilugios equipados para la ocasión. Sobre este último punto:
- Hay 100 tipos de armas, tanto si prefieres algo más rápido como una ametralladora como si quieres causar un gran impacto con una escopeta, y puedes subirlas de nivel.
- Además, puedes encontrar o comprar artilugios con fragmentos de espiralita. Son armas secundarias que acoplas a uno de los tres tipos de tanques de tinta según tu estilo de juego: Potetanque, Tactitanque o Velotanque, también mejorables. Estas te permiten equipar dos ataques adicionales, como el hachazo Arremetacha, la torreta de apoyo Robocerola o la literal Botabomba, respectivamente.
- Además, puedes mejorar el Explorabot para que realice acciones adicionales recogiendo caviar rojo de los salmónidos derrotados.
- Otro tipo de tesoro son las reliquias de salmónidos, que puedes equipar en una de las cinco ranuras desbloqueables como movimientos adicionales, como el doble salto.
- Y por si fuera poco todo esto, puedes desatar la técnica secreta de tu acompañante del Clan Surimi, una vez repleto el medidor de caviar, para obtener un poder aún más devastador. La Danzarraya de Rayan, nuestro ataque especial favorito por ahora. El Megaloataque de Megan o la Lluvia de morenas de Angie no le van a la zaga...
¿Ves por dónde vamos? Además de lo gratificante que resulta la mecánica principal, todo el ciclo de "recoger, desbloquear y equipar" es fundamental aquí, y será lo que determine el éxito o el fracaso del juego completo.
Aunque es fácil ver las similitudes con los Splatoon anteriores, hay otros dos juegos de Nintendo que me vinieron a la mente mientras jugaba. Uno fue Kid Icarus: Uprising de Masahiro Sakurai (o Kirby Air Riders, para el caso es lo mismo), ya que todo el gancho del juego se basa en la enorme colección de armas, objetos y artilugios cada vez mejores que encuentras en el mapa para mejorar aún más tu equipo, lo que hasta ahora resulta en un bucle de partida bastante adictivo. El otro, en una comparación un poco más rara, fue Pikmin, ya que te envían a una zona concreta para recoger todos los tesoros, el tiempo corre y algunos de los destinos están estructurados como cuevas subterráneas de varios subsuelos (en cada nivel toca derrotar a cierto número de enemigos para seguir adelante).
Por último, aunque mis primeras impresiones siguen siendo positivas porque me lo pasé bien, había algo de lo que esperaba más: la presentación. Siempre me ha encantado cómo la serie fue creada por una nueva generación de jóvenes artistas y desarrolladores nipones, que le aportaron su propia identidad estilística y generaron un seguimiento de culto. Sin embargo, por mucho que la personalización parece que va a ser muy generosa, creo que es una oportunidad perdida no haber añadido voces a unos personajes tan singulares, sobre todo en un juego tan centrado en el modo para un jugador. Además, los entornos parecen un poco toscos en los planos generales, mientras que los primeros planos revelan texturas de baja resolución tanto en los personajes como en el terreno. Quizá se vuelva más complejo y agradable a la vista con el tiempo, pero por ahora solo convencen la tinta en sí y los personajes (los buenos y los malos).
No obstante, aquí lo que manda es la dinámica de juego, y ese ciclo de búsqueda de tesoros tan adictivo y con una mecánica tan profunda que ofrece Splatoon Raiders bien podría pescarme y anclarme durante todo el verano y más allá. Ya lo veremos en apenas unas semanas, ya que sale a la venta el 23 de julio.
















