Impresiones co-op: Orbitals es como meterse con un amigo en un anime aventurero de los 80
Y antes de que preguntes, no, no se parece tanto a Split Fiction: más allá de los gráficos de dibujos animados, Shapefarm le da su propio toque a los escenarios, los puzles y el ritmo.
"Como Split Fiction, pero dentro de un anime"
Bueno, bien podría ser el eslogan de Orbitals. Pero después de compartir su primera hora completa con nuestro compañero Javier Escribano en una sesión cooperativa de sofá organizada por el publisher Kepler en las oficinas madrileñas de Nintendo, pudimos entender en qué se diferenciará esta exclusiva de Switch 2 de la reciente obra maestra de Hazelight, más allá de los gráficos, cuando salga a la venta el 3 de septiembre.
Dicho esto, lo primero que llama la atención son esos gráficos. Poderosamente. En el vídeo de gameplay bajo estas líneas puedes ver tanto la intro del juego, animada a mano por Studio Massket, como los primeros pasos de la aventura, y advertirás que la transición de las escenas 'cinemáticas' a la acción de juego es totalmente fluida. No es solo una cuestión del estilo de dibujo, ya que el publisher confirmó que, aunque el juego funciona a 30 fps fijos en todo momento, las secuencias de anime se han creado a 24 o incluso a 12 fps para resaltar su aire retro. Pero compruébalo por ti mismo:
¿Te lo has saltado? Aquí va un resumen. Nuestros protagonistas, Maki y Omura (ella con coleta y él con cuernos y gafas), son solo unos críos cuando todo se va al traste en su estación espacial. El lugar está en llamas, están asustados, pero el joven Togen acude al rescate, actúa con rapidez y los mete en una especie de cápsula de escape. La abuelita Kinakoko no está de acuerdo: "Son demasiado pequeños para meterlos en esa cosa". Reina el caos por todas partes mientras los adultos discuten si encender la Máquina de la Mente Singular. Pero espera, no era la típica cápsula de escape de Star Wars: parecía más una especie de cámara, y ahora está creando copias (?) de nuestros pequeños héroes. "Esperemos que estos I.M. aguanten", dice Togen, refiriéndose a los clones, pero ya es demasiado tarde, pues una gran explosión devora toda la estación y la convierte en escombros espaciales en cuestión de segundos.
Avancemos 15 años: es hora de jugar. Nuestro par de dos, ahora terminando la adolescencia, vive felizmente en la estación, que sigue desmoronándose, y parece que son ingenieros en ciernes. La dinámica y la competitividad del dúo me recuerdan a las de Ranma y Akane, de ese manganime tan querido, aunque un poco más amable. Por sorprendente que parezca, Togen y Kina-chan (¿o sus clones?) también siguen vivos. Maki y Omura están construyendo su propia nave espacial para explorar y extraer minerales en los alrededores de la estación, y para averiguar más sobre la "tormenta cósmica sobrenatural" que los ha dejado varados; a partir de este momento, la pantalla se divide en dos para que los jugadores puedan tomar el control.
Voy a volver un momento a la comparación con Split Fiction. El Asentamiento de Orbitals en la estación espacial funciona como un escenario totalmente explorable, con sus propias actividades que los jugadores pueden afrontar solos o en modo cooperativo. Esto marca una diferencia importante con respecto a la aventura de ciencia ficción/fantasía y su enfoque de niveles consecutivos, y nos puso a Javi y a mí relajándonos en un sofá, entrenando con un saco de boxeo y más. Ya desde los primeros pasos en el juego pudimos apreciar los elaborados movimientos y transiciones al estilo anime, tanto al saltar y correr con naturalidad como en las secuencias más guionizadas.
Como la nave espacial del dúo no está del todo lista al principio (una avería provoca un fuego múltiple), el juego introduce otra forma de moverte libremente en el espacio sin vehículo: flotar e impulsarte con un traje propulsado. Es importante tenerlo en cuenta, ya que se usará más adelante, cuando los jugadores puedan entrar y salir de la nave cooperativa a su antojo durante las misiones. Las llamas en el interior de la nave compacta de la pareja también sirve de tutorial para las mecánicas a pie, donde nuestros héroes tienen que usar herramientas como el Gancho para chatarra o el Lanzador de líquido para hacer reparaciones.
Varias veces durante nuestra sesión, tuvimos que decidir quién cogía cada herramienta, y se pueden intercambiar si la combinación no termina de funcionar. Maki se encargaba de levantar las tapas mientras Omu apagaba los incendios, y enseguida nos dimos cuenta de que, al igual que en cualquier otra buena experiencia cooperativa, la comunicación fluida será imprescindible en Orbitals. Por cierto, con una sola copia del juego podrás invitar a un segundo jugador libremente desde GameShare, tanto en modo local como online, y siempre puedes usar el botón L para enviar emoticonos si el chat de voz no está disponible.
A partir de ese momento, los puzles se vuelven más complicados y el plataformeo más importante. Puedes hacer una "esquiva aérea" para saltar por encima de los peligros, y mi primera "muerte" mientras practicaba esto me sirvió para darme cuenta de que la animación con la que mi personaje reaparecía era similar a la de cuando le clonaron como I.M., lo que insinúa alguna explicación narrativa para tener básicamente vidas infinitas.
Para evitar demasiada confusión o que los jugadores se queden atascados de vez en cuando, el juego hace hincapié en los indicadores gráficos y las pistas visuales. Tu próximo objetivo suele estar resaltado, y con los mecanismos del gancho y el agua había señales claras como un tirador amarillo o una marca de gota de agua para que todo quedara más claro. Quizá demasiado obvio al principio, pero algo me dice que estas pistas serán muy bienvenidas más adelante en la partida.
El cañón de rayos fue la tercera herramienta que se introdujo y, como te imaginarás, se usa para alimentar circuitos con electricidad. Esto aumentó las posibles combinaciones a medida que nos iban lanzando más y más puzles mecánicos con bastante cadencia. Recalibra una caldera mientras mantienes la temperatura bajo control, vuelve a cablear circuitos mientras tu compañero mueve los paneles para abrir más caminos, o quizá completa secuencias de pulsaciones de botones en un terminal una vez que hayas soltado tus herramientas. Orbitals te mantiene constantemente pensando y ocupado, pero resulta mucho menos frenético, casi relajante con la música de fondo, si lo comparamos con otros títulos cooperativos.
Con la nave reparada y su motor reiniciado, el dúo está listo para salir por fin a un viaje de exploración, lo que también significa que los asientos tanto del piloto como del artillero están disponibles. De nuevo, puedes elegir quién hace qué (otra diferencia respecto a los personajes con poderes fijos), y con los roles divididos entre vuelo y torreta, las secuencias de vuelo se asemejan a las de las películas de Star Wars o al reciente Star Fox en modo cooperativo, solo que mucho más lentas.
Ahora que ya se han introducido por completo todas las mecánicas y opciones de desplazamiento, es hora de que Maki y Omura investiguen más allá del muro de tormenta a través de su misteriosa grieta. El entorno se vuelve cada vez menos estable y predecible, y con los escudos reforzados quizá sea posible que el Asentamiento sobreviva y siga prosperando. "Es la primera vez. Llevamos 15 años soñando con esto".
¿Y qué hay más allá del muro? No quiero desvelar mucho a partir de aquí, pero basta con decir que es aquí donde las cosas se ponen más emocionantes y... mágicas. El exterior también esconde nuevas amenazas en forma de criaturas o torretas mecánicas defensivas y droides que, por algún motivo, siguen funcionando. Estos son carne de cañón para las secciones de vuelo cooperativo, mientras que el dúo puede salir de su nave para, por ejemplo, adentrarse en una nave abandonada.
Los puzles parecen seguir evolucionando más allá de la fórmula de "yo te sujeto esto mientras tú haces lo tuyo", con secciones cronometradas, más objetos en movimiento que requieren una mayor sincronización o soluciones basadas en la física, como crear plataformas sobre lava (esto me recordó mucho a Zelda). La coordinación se hace más exigente enseguida para que el juego siga siendo interesante, a medida que nuestra nave, ya mejorada con nuevas funciones, llega a los campos de asteroides y nuestros amigos intentan acceder a las cuevas de materia profunda hasta el núcleo de un asteroide colosal morado.
Por último, explorar fuera del camino principal puede recompensarte con objetos coleccionables como extras. Uno de ellos era la "Comba Láser", un módulo de entretenimiento y recreación que descargamos para jugar después en la nave. Al estilo de Mario Party, era tan adictivo que un par de periodistas se pasaron el resto de la sesión intentando conseguir la puntuación más alta.
Hasta ahora, aunque nada pareciera extremadamente brillante ni alucinante, Orbitals ha mantenido nuestro interés gracias a la evolución de sus ingeniosos puzles y actividades, pero sobre todo al saber transmitir su ambientación de anime retro, con bonitas animaciones tanto de las personas como de los mecanismos, personajes extremadamente monos como el gato Hiroto, y, por supuesto, el drama y las reacciones exageradas que cabría esperar de este estilo. Pero, como ya hemos aprendido en otras ocasiones, el encanto tiene las patas cortas, y, aparte de algunas decisiones un poco raras en cuanto a los controles y las pistas visuales, todo dependerá de si las mecánicas cooperativas siguen resultando atractivas a la larga. En menos de dos meses sabremos si Shapefarm llegará hasta el infinito y más allá con esta propuesta indudablemente especial.



















