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Cart Life

Cart Life

Una obra maestra con flaquezas.

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Probablemente sea mejor ignorar la nota de la derecha. No significa nada. Es una etiqueta numérica basada en la valoración y tasación de los diversos factores que consideramos que pueden hacer que un juego sea genial, pero en este caso se trata de factores redundantes, porque como descubrirás, el atractivo de Cart Life no se puede medir con números. Ni siquiera estamos seguros de que 'juego' sea el mejor término para describirlo, pero sin flirtear con definiciones tan cacareadas como "experiencia virtual" o "arte moderno" es lo único que tenemos, así que sigamos con él.

Este juego es como los caracoles. O te encantan y te comes una bolsa entera de una sentada o los odias tanto que el estómago se te cierra durante dos días con sólo imaginarlos. Es un título que divide fácilmente las opiniones, además de uno de los más manipuladores que hemos visto durante todos nuestros años de juego.

En esencia se trata de una simulación que representa el día a día de los que trabajan de vendedores o comerciantes de la calle, con un carro de productos. Se pueden seguir las historias de tres personajes, cada una de varias horas de principio a fin, y en cada una buscando el equilibrio entre el trabajo y esas otras cosas que lo rodean a veces, lo que llamamos "vida".

Cart Life

A los jugadores que les guste, les encantará, pero el resto probablemente acabará despreciándolo por todos sus problemas, que no son pocos. Jugamos varias horas con un personaje para descubrir que el juego tenía que haber terminado cierto tiempo atrás, por lo que estábamos, efectivamente, atascados en alguna especie de purgatorio de los videojuegos, destinados a existir repitiendo un trabajo sin descanso durante toda la eternidad, sin propósito aparente. Es un gran problema lo mires por donde lo mires.

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Otras pegas incluyen un molesto 'screen tearing', diálogos con errores al hablar con los PNJ y personajes con bugs que se transforman en gigantes. En resumen, es un completo desastre, y si no fuera por la inclusión (y posterior victoria) de este juego en la Grand Final del IGF, quizás ni siquiera habría entrado en Steam en su estado actual. Así de graves son sus problemas. Pero...

Pero para llegar a lo bueno tienes que tolerar todo esto y más, así que no viene nada mal que nos hayamos quitado ya la parte mala. Una vez asumes los problemas técnicos del juego te espera una experiencia distinta a todas las demás, y para nada la que esperas en base a la descripción de la caja virtual. Decir que Cart Life es una "simulación de la venta al por menor" es un poco engañoso, pero para los no iniciados que se tropiecen con el juego, la descripción sirve para preparar un maravilloso descubrimiento. Si bien hay elementos de venta al público, este juego va en realidad sobre la vida diaria. Sobre vivir una existencia cualquiera, sobre la rutina del día a día y sobre pagar las facturas. Sobre ser especial al mismo tiempo que eres simple y llanamente como todos los demás.

Cart Life

Está claro que Richard Hofmeier es un diseñador muy capaz (¿o son varios?). Mediante la combinación de un guión muy cuidado, una estética desolada y espartana y unas mecánicas de juego adecuadamente representativas, ha conseguido elaborar una experiencia que realmente se comunica con los jugadores a un nivel emocional y conmovedor. En este sentido, Cart Life es una obra maestra. Hoffmeier presiona y pincha al jugador en una variedad de direcciones, consiguiendo provocar emociones muy específicas.

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Los sentimientos hacia los que nos conduce suelen centrarse en la lucha diaria y en la monotonía del día a día, específicamente en las vidas de la gente que trabaja vendiendo productos, aunque los jugadores estancados en la pesadez de otros tantos empleos empatizarán y se verán identificados con los tres personajes jugables que ofrece (tres en la versión Steam del juego; también hay una versión gratis con sólo dos personajes, pero considerando el precio de coste merece la pena comprar el producto completo si pretendes echar un buen rato con él).

No importa a quién cojas, la moraleja de la historia es más o menos la misma: la vida es dura. Melanie tiene que compaginar su puesto de venta de café con la responsabilidad de la relación con su hija durante la separación de su marido; Andrus es un inmigrante que vive en un cuchitril con su gato Mr. Glembovski y vende periódicos intentando arañar suficiente calderilla para pagar el alquiler semanal; y Vinny -el último personaje añadido al juego- es un chef recién despedido que se ha montado su propio carrito de venta de bollos para alimentar a las masas. Cada uno es diferente al anterior, cada uno propone cuestiones diferentes sobre la vida, sobre la identidad, sobre qué es lo importante en nuestras vidas y por qué estamos aquí.

Las similitudes entre los personajes se extienden más allá de lo existencial. Cada uno tiene un puesto o carro que debe instalar, llenar de existencias y luego hacer funcionar. Las circunstancias que rodean la adquisición de cada carro varían, pero el resultado es el mismo: un día sí y otro también nos plantamos en la acera de una calle bastante transitada esperando a que los clientes se acerquen a nuestro puesto y se rasquen el bolsillo.

Cart LifeCart Life

Cada personaje va a trabajar cada mañana y lleva una serie de tareas monótonas que representan la naturaleza repetitiva de sus respectivos empleos. Estas tareas -o mini juegos- son en verdad bastante divertidas, especialmente una vez dominadas. No hay mucha ayuda al principio, lo que captura perfectamente el sentimiento desalentador al empezar un nuevo trabajo sin experiencia previa. El tiempo en el juego pasa rápido -demasiado, quizás-. Nunca has hecho suficiente, siempre te sientes bajo presión. A la vez puede parecer increíblemente lento y pesado. Es una yuxtaposición singular y destacable: nunca hay tiempo suficiente para vivir, siempre sobra para trabajar.

El tiempo pasa mucho más rápido cuando llega una buena cantidad de clientes; cuando estás ocupado y con un ritmo estable. Cuando no hay nada que hacer, los ojos se desvían hacia el reloj colocado en la pantalla de menú, escudriñas cada PNJ que pasa por delante del puesto... ¿será mi próximo cliente? ¿Cuánto tiempo me tengo que quedar aquí? ¿Eso es todo, en serio?

En última instancia, quieres pasar rápido las repetitivas rutinas de venta desde tu carro para ahondar en la historia de tu personaje, para descubrir qué va a pasar y mitigar la machacona realidad de quedarse en la acera esperando, aburrido. El final de cada jornada de trabajo viene seguido de la larga caminata a casa; naturalmente puedes coger el bus o un taxi, pero cuando ahorrar cada céntimo es una prioridad, la opción gratuita es mucho más tentadora. Esto quiere decir recorrer calles familiares, deseando evitar conversaciones con irritantes PNJ para poder llegar antes a casa, picar algo de comer, pegarte una ducha y meterte en el sobre.

Cart Life

Guardar la partida es algo que se realiza lo primero nada más levantarte de tu cabezada llena de sueños. No importa si has soñado con amores perdidos o con moler café en grano; todos los días son prácticamente iguales, con la variación eventual que deja una deprimente sensación de desazón en el estómago. A veces llega a ser perturbadora la precisión con la que se ha proyectado la realidad, dejando a un lado las gafas de color de rosa a través de las que nos suelen presentar la vida. Todo esto contribuye a un cambio refrescante. Pero...

Pero para llegar a los momentos conmovedores tendrás que aguantar la peor parte, y no son cosas que aporten a la deseada frustración que busca Hofmeier, sino problemas que se cargan la inmersión del juego, casi arruinando su cuidada atmósfera. Lo del 'screen tearing' desentona especialmente, arrancando los pensamientos de la acción en pantalla y recordándonos los engorrosos fallos del juego.

Si te fijas en esos aspectos, Cart Life no da la talla. Es demasiado defectuoso, está roto. Por otro lado, visto como una pieza artística, como una experiencia que hay que saborear, se alza con la cabeza bien alta. Te hace reflexionar, es estimulante y se podría decir que uno de los juegos más conmovedores y poderosos jamás realizados. Que seas capaz de jugarlo el tiempo necesario es otra historia.

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07 Gamereactor España
7 / 10
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Increíblemente conmovedor, cargado emocionalmente, excelente guión, personajes atractivos, empleo inteligente de las mecánicas.
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Muchos de los puntos negros (como mecánicas repetitivas o falta de ritmo) son completamente deliberados, pero seguirán frustrando a algunos jugadores. Una barbaridad de 'glitches', algunos rozando el estropicio total.
overall score
Media Gamereactor. ¿Qué nota le pones tú? La nota de la network es la media de las reviews de varios países

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