Análisis de Beast of Reincarnation
Los roedores eléctricos dan paso a afiladas espadas de samurái, ahora que Game Freak va más allá de la serie Pokémon y se atreve con algo nuevo.
Cuando la gente habla del desarrollador Game Freak últimamente, a la mayoría le viene a la mente la serie Pokémon. Al fin y al cabo, el estudio lleva más de tres décadas a cargo de la popular aventura de monstruos de Nintendo, pero, a pesar de centrarse tanto en el bienestar de Pikachu desde los años 90, la verdad es que ha conseguido sacar un par de spin-offs a lo largo de los años. Hay que reconocer que títulos como Pocket Card Jockey, Tembo The Badass Elephant y Little Town Hero quizá no te hagan sentir ese escalofrío de nostalgia, pero está claro que Game Freak quiere hacer algo más que solo juegos de Pokémon, y con su nuevo proyecto titulado Beast of Reincarnation, puede que hayan creado uno de los títulos más emocionantes del estudio en años.
A diferencia de títulos anteriores, está claro que Beast of Reincarnation va dirigido a un público más maduro, con su enfoque en la acción y una narrativa más oscura. La historia está estructurada un poco como una serie de anime, llena de personajes extravagantes, motivaciones ambiguas y secuencias de acción épicas que se mueven constantemente en la delgada línea entre la intriga apasionante y el sensacionalismo exagerado. Todo tiene un aire muy "japonés", para bien o para mal, y si te gustan los juegos con ese tipo de atmósfera y ambiente, este te va a encajar a la perfección.
No voy a desvelar demasiado sobre la historia en sí, pero gira en torno a una joven guerrera llamada Emma que, gracias a una especie de mutación, puede absorber la esencia de ciertos monstruos. Sin embargo, este útil superpoder tiene su lado negativo, ya que Emma no puede experimentar emociones de la misma forma que los demás (se la describe, entre otras cosas, como descorazonada), y es bajo esta sombra como debe abrirse paso por numerosos campos de batalla y forjar nuevas alianzas para poner fin a una antigua y recurrente maldición. En definitiva, la historia no pasará a la historia como un clásico inmortal, pero aun así valoro que se tome su tiempo y que ocupe un lugar central entre las numerosas secuencias de gameplay repletas de acción. Sirve como un respiro muy necesario entre la destrucción de robots y otros enemigos, e incluso las interacciones más pequeñas entre los distintos personajes ayudan a crear una sensación de comunidad y pertenencia en un mundo al que intentas entender constantemente.
En cuanto a la gameplay, Beast of Reincarnation parece una mezcla de varios títulos de acción modernos, y gran parte de las críticas de las primeras reseñas se han centrado en la falta de una identidad propia del juego. Por mi parte, no estoy de acuerdo con esta crítica, aunque entiendo de dónde viene. Aunque el estilo te resulte familiar, la combinación de elementos consigue crear algo que se puede describir como único, y mientras el resultado sea entretenido, es difícil quejarse demasiado.
Por ejemplo, ofrece un mundo de juego semiabierto donde la exploración y la acción cobran protagonismo, y a menudo puedes elegir entre jugar de forma más táctica (utilizando el sigilo y el acecho como punto de partida) o ser más directo en tus ataques, donde las paradas y las combinaciones de botones son la clave del éxito. Sin embargo, un detalle bastante singular es que siempre tienes a tu compañero, Koo, a tu lado; se trata de un lobo feroz blanco que padece la misma afección que Emma. Es en la interacción entre estos dos donde se encuentran varios de los sistemas más avanzados del juego. Al parar los golpes que te lanzan, puedes llenar el medidor de ataque de Koo, y puedes desatar estas habilidades en cualquier momento para tomar la ventaja en el combate. Todo se reduce a ser capaz de jugar a la defensiva sin dejar de aumentar tu poder ofensivo, y en muchas ocasiones (sobre todo en las batallas contra los jefes del juego) es mejor optar por una táctica más comedida en lugar de limitarte a lanzar ataques sin pensar demasiado.
Las habilidades de Emma también te vienen muy bien a la hora de explorar. Puede usar su pelo (al estilo de Bayonetta) para crear plataformas y alcanzar mayores alturas, lo que da lugar a una experiencia sorprendentemente fluida en la que puedes abrirte tu propio camino a través de los distintos niveles. Ya he mencionado que Beast of Reincarnation ofrece un mundo de juego 'semiabierto', y con esto me refiero a que tienes niveles relativamente grandes que explorar de forma secuencial. Así que no es un mundo enorme y sin límites por el que puedas moverte como quieras, pero, en mi opinión, esta limitación es en realidad algo positivo, ya que las secciones más pequeñas permiten centrarse mejor en la historia y dan más dinamismo a la propia exploración. En mundos enormes como los de Assassin's Creed o The Legend of Zelda, es muy fácil perderse y sentirte abrumado por todo el contenido, pero Game Freak ha optado por presentar su creación en porciones más pequeñas, lo que funciona bastante bien para mantener vivo el interés. Aun así, debo admitir que la variedad entre los distintos entornos podría haber sido mayor.
También debería mencionar que hay muchas similitudes en la estructura con varios títulos soulslike, pero, al mismo tiempo, Beast of Reincarnation no encaja realmente en ese género; más bien debería describirse como un juego de rol centrado en la acción. Una diferencia importante con respecto a los juegos de la saga Souls, por ejemplo, es que aquí puedes elegir el nivel de dificultad desde el principio, y el desafío en sí no es especialmente alto cuando juegas en modo Normal. Hay que reconocer que a veces sigue siendo complicado, pero nunca da la sensación de que el juego intente dar una lección o castigar a los jugadores por fallar y, en general, parece que los desarrolladores se han esforzado más por facilitar tu progreso con mejoras de equipamiento significativas y nuevas habilidades que te hacen la vida más fácil en tu camino hacia los créditos finales.
En cuanto a la presentación, Game Freak tiene sus altibajos. A veces, los gráficos se ven impresionantes y nítidos, para al momento siguiente parecer descoloridos y borrosos. Por ejemplo, las texturas pueden difuminarse ligeramente en los bordes, y los efectos de iluminación pueden hacer que los modelos parezcan planos al pasar de la oscuridad a la luz. También aparecen aquí y allá los llamados 'pop-ins', aunque debo destacar que he estado jugando en una PlayStation 5 (modelo básico) y es posible que estos problemas no sean tan pronunciados, por ejemplo, en la versión Pro o en PC. Dicho esto, no es algo que arruine la experiencia en general, pero está claro que se trata de un éxito de taquilla más orientado al presupuesto en comparación con algunos de los gigantes del sector.
En definitiva, Beast of Reincarnation es un proyecto paralelo emocionante de un desarrollador de probada solvencia, y, para ser sincero, he disfrutado muchísimo jugando a este juego. Es el tipo de juego que te cuesta dejar una vez que empiezas, y si eso no es un buen elogio en sí mismo, no sé qué lo es. Puede que parezca un poco un batiburrillo de diferentes fuentes de inspiración, pero la combinación del encanto de los RPG japoneses y la acción intensa es una fórmula que te deja con ganas de más después de diez, veinte o incluso treinta horas. Puede que el protagonista sea despiadado e incapaz de sentir emociones, pero Beast of Reincarnation rebosa pasión y compromiso, y aunque hay algunos fallos técnicos aquí y allá, es fácil recomendarlo a cualquiera que disfrute de los RPG de acción japoneses.












